A LOS QUE AMAN A DIOS TODO LES SIRVE PARA EL BIEN

A los que aman a Dios todo les sirve para el bien.
 Estoy segura que si se pudiera leer en este momento cada rincón de nuestro corazón podríamos expresar con hechos concretos esta frase de san Pablo, "a los que aman a Dios". Es el anhelo que nos movió a llegar al monasterio, EL AMOR, ese anhelo insaciable que no nos deja tranquilas porque tiene la profundidad y la inmensidad de Dios, ese anhelo que hace posible que hoy, despues de tantos años, sigamos siendo felices de haber entregado la vida como Dominicas Contemplativas. 
El amor, es lo más sencillo porque Dios es sencillo, es lo más deseado porque viene del deseo infinito de Dios, es lo más caro porque en el se da Dios en totalidad, entero, por eso el precio es la vida. Toda una vida para amar, esa es tu vocación sor… , amar , amar toda la vida, por eso cuesta la vida.
Cuando el amor riega todo nuestro ser , lo demás pierde color, el amor viene teñido de amor redentor, por eso el color egoísta de nuestras pobres fragilidades debe quedar opacado por ese amor Redentor de quien lo dio todo: Jesús.     
Para Domingo, nuestro padre, el amor vino tejido de verdad.  Domingo buscará la verdad en el corazón de Dios y en el corazón de sus hermanos , en el corazón de la humanidad  y cuando descubrió esa verdad la amó, la amó desde  la pobreza  personal y ajena, desde el dolor y la soledad, 10 años buscando esas semillas del Verbo en el Languedoc  , acariciando el proyecto de Dios que comenzaba a brotar en el. Domingo es el enamorado del Verbo, desde la experiencia personal de la kénosis, el abajamiento, ve por los caminos de Fanjeaux , Tolosa, Pruya, la mirada del Verbo en aquellas gentes que le buscaban por verdades equivocadas, Domingo entra y les devuelve la luz.  Ser luz, alta vocación la que nos dejó nuestro Padre.
A los que había escogido Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo.
En otro lugar nos dirá san Pablo “ser otros Cristos”,  es Dios quien nos regala esa misión, es la misión cristiana, ser Cristo, ser El en El, con el y para El, y desde El   ser como ese cuaderno donde se van escribiendo los renglones del libro de Dios,  la caligrafía de Dios es mucho más rica que la nuestra, sus trazos son únicos , firmes, llenos de bondad y fidelidad, “el permanece fiel porque no puede negarse a si  mismo”, pero no quiere escribir solo ese cuaderno,  lo quiere escribir con nosotras, con cada una , lo que se escribe en él a veces solo lo entiende el, lo que escribimos nosotras muchas veces ni lo entendemos nosotras, lo bueno es que él entiende lo suyo y lo nuestro.
Ser otros Cristos. Es tu realidad,  buscarle a Él en el silencio, pensar en EL e invocarlo para la palabra sea vida. Tu vida, nuestra vida, es como un ánfora donde se contiene esa Palabra que ha de traducirla el Amor y desde ahí hacerla gracia, no estás sola en el camino, no estamos solas , vamos juntas intentado vislumbran ese rostro de Dios, esa mirada que nos limpia y nos embellece, la mirada de Dios en Cristo a través de nuestras hermanas, no te va ser fácil en muchas ocasiones  vislumbrar la mirada de  Dios en tus hermanas, no es fácil, pero esa mirada está, tan bella y luminosa como en el mismo Dios