La contemplativa es una mujer feliz

 


Si le pregunto al viento donde está Dios me responderá desde la brisa,

si le pregunto a la brisa donde está Dios, me responderá desde la montaña.

Si le pregunto a la montaña donde está Dios, me responderá desde el silencio.

Si le pregunto al silencio donde está Dios me responderá desde el corazón.

 

Si le pregunto al corazón donde está Dios, me responderá desde el amor.

Si le pregunto al amor donde está Dios, me responderá:

“Dios es el Amor, que arrasa como viento impetuoso,

dejando a su paso la brisa suave de su presencia

en la escalada de la montaña de la vida, más allá del tiempo y del espacio

en el silencio sonoro de todos los corazones enamorados”

 

Sor María Ángeles Martínez OP

                                                    SER POETA 


No hay nada mas hermoso

que hablarle al tiempo en la poesía,

y cortar, con el viento de la vida

la sonrisa del alma que suspira

y encuentra en su desván del corazón,

una palabra que acredita que ser poeta

es una vida, un olor, un color,

un dolor y una alegría que confirma,

en las frescas arrugas del destino

que ser poeta es sentirse viva.


sor María Ángeles Martínez OP


 

CON  MARÍA,  ENGRENDRADORAS DE BELLEZA

 


En esta tarde Madre, venimos a darte gracias porque  en la aridez del desierto del corazón de la humanidad, el rocío de ti Si, María, embellece esos rincones del alma que anhelan el agua de la gracia y se ahogan muchas veces en los charcos del camino.

Como TÚ, la humanidad necesita ser engendrada para dar a luz la Verdad, que es tu HIJO.

Necesita que, como en TI, el Espíritu haga resplandecer la misericordia del Padre. haciendo de cada historia humana una buena y bella noticia para la humanidad…

Te agradecemos Madre, tu silencio y tu fe, esa fe que te hizo mantener tu lampara encendida junto a la tumba vacía esperando la aurora de la resurrección y a lo largo del tiempo y de la historia sigues acompañándonos y recordándonos que Cristo tu Hijo VIVE. 

Te agradecemos tus manos y tu corazón sacerdotal que dio carne y sangre a la vida de tu HIJO, y que en cada eucaristía se nos da como alimento.

Te agradecemos tu presencia orante en la vida de nuestra comunidad, donde Jesús, tu Hijo, renueva en nosotros el milagro de Caná y nos invitas a hacer lo que “El nos dice”.

 Te damos gracias Madre, porque en tu corazón tienen cabida las penas y las alegrías de esta humanidad que necesita encontrar en tu mirada la ternura de una Madre, en tu corazón ponemos nuestras vidas y nuestro futuro, que la semilla de gracia que germinó en tu vida nos haga crecer y vivir como piedras vivas en la iglesia.

Escribe en cada corazón TU FIDELIDAD Y TU HUMILDAD y la vida se vestirá de alegría.

Gracias porque eres Madre y Amiga

Sor María Ángeles Martínez OP