CON  MARÍA,  ENGRENDRADORAS DE BELLEZA

 


En esta tarde Madre, venimos a darte gracias porque  en la aridez del desierto del corazón de la humanidad, el rocío de ti Si, María, embellece esos rincones del alma que anhelan el agua de la gracia y se ahogan muchas veces en los charcos del camino.

Como TÚ, la humanidad necesita ser engendrada para dar a luz la Verdad, que es tu HIJO.

Necesita que, como en TI, el Espíritu haga resplandecer la misericordia del Padre. haciendo de cada historia humana una buena y bella noticia para la humanidad…

Te agradecemos Madre, tu silencio y tu fe, esa fe que te hizo mantener tu lampara encendida junto a la tumba vacía esperando la aurora de la resurrección y a lo largo del tiempo y de la historia sigues acompañándonos y recordándonos que Cristo tu Hijo VIVE. 

Te agradecemos tus manos y tu corazón sacerdotal que dio carne y sangre a la vida de tu HIJO, y que en cada eucaristía se nos da como alimento.

Te agradecemos tu presencia orante en la vida de nuestra comunidad, donde Jesús, tu Hijo, renueva en nosotros el milagro de Caná y nos invitas a hacer lo que “El nos dice”.

 Te damos gracias Madre, porque en tu corazón tienen cabida las penas y las alegrías de esta humanidad que necesita encontrar en tu mirada la ternura de una Madre, en tu corazón ponemos nuestras vidas y nuestro futuro, que la semilla de gracia que germinó en tu vida nos haga crecer y vivir como piedras vivas en la iglesia.

Escribe en cada corazón TU FIDELIDAD Y TU HUMILDAD y la vida se vestirá de alegría.

Gracias porque eres Madre y Amiga

Sor María Ángeles Martínez OP