CON EL VIENTRE ARAÑADO


CON EL VIENTRE ARAÑADO                         
(las mujeres arrastradas en la trata de esclavas                  sexuales) 

Se estrenaba como mujer
su seno olía a limpio,
sus pechos se apretaban
y sus labios bebían aliento
esperando se rozados por el amor.

Pero, la vida la cubrió de ceniza,
le buscó un lugar en la noche,
la subió junto al lecho perdido
en el abrazo por dinero,
y la besó la escoria.

El tobogán esquizofrénico
del vientre arañado.
Le han cosido el corazón
a la cadena del objeto barato,
mercancía de alterne, de esquina, de rotonda.

Le robaron el tiempo de soñar,
de reír, y de jugar a ser feliz
le secaron el vientre para el gozo,
el agua de su pozo
sabe a dolor y a vaso roto.

Herida por el tiempo vacío,
esclava del alcohol y el porro fácil,
le salpicaron su esencia de mujer.
En la sombra oculta de la alcoba ausente
duerme el tren del recuerdo.

Los rostros del pasado, borrados,
el tacón alto y la carne oliendo a deseo.
Chica de alterne, quebrada, rota
 vomitada. Con el código de barra
han “butroneado” tu cuerpo,
 hasta romper el último resquicio
de tu imagen de mujer


Sor María Ángeles Martínez Op       © de copyright.   

    EL POETA NO MUERE                                        

 (a los que saben mirar con los ojos del alma)

El poeta no muere……
tiene cosido el corazón
al beso furtivo en la noche del tiempo.
Se le ha clavado el alma
en la palabra  escondida,
en la mirada tierna
y en la risa que espumea en un abrazo.

El poeta no muere……
los ojos le chispean  de verdad
y de llanto y de gozo y de miedo,
tiene la mano apretada al asfalto,
sabe hablar en silencio
y desgarrar el quejido
y sonreírle al viento.

El poeta no muere….
vive donde el lazo de la vida
se llama historia.
Y cuenta cantos y canta cuentos,
y tiene voz de niño herido
que busca la canica que ya no existe
y lucha contra el mar y el desaliento.

El poeta no muere….
se quedó pegado al banco desnudo
del vagabundo que soñó ser poeta
y descubrió el llanto perforado
del niño abusado, por el padre perdido
y la madre ausente
en el burdel de las 20 monedas.

El poeta no muere….
ni está encadenado,
le embriagó la vida
y le enamoró el tiempo.
No, el poeta no muere
 

Sor María Ángeles Martínez Op   © de copyright.