SONETO DEL RECUERDO



SONETO DEL RECUERDO

Pasar por la vida haciendo el bien,
rasgar el viento, con la sonrisa en los labios
y en el corazón.
Pasar como una tenue centella
sobre el dolor de la humanidad,
con las manos repletas de amor,
y dejar una estela de Dios
como única herencia de mi paso,
sin más camino que la cruz
sin más sendero que tus pasos.  

Pasar como se pasa la tarde,
preñada de silencio, de anhelos, de esperanza
de viejas soledades.

Dejar que la mirada
solo llameé Tu Presencia.
No quiero más recuerdo
que una canción de paz
allí, en la pequeña aldea de mi pueblo
junto al chopo solitario.

No quiero más recuerdo
que la sombra de mi cuerpo
inclinado bajo tu sagrario,
en la serena intimidad del claustro
y un letrero grande,
tan grande como tu Misterio,
desplegado sobre el corazón del mundo,
que proclame a los cuatro vientos:
“NO FUE NADIE, SOLO PASÓ POR LA VIDA
HACIENDO EL BIEN”.

© de copyright.
            Sor María Ángeles Martínez (1994)

LA GAVIOTA


LA GAVIOTA
(Dedicado a mi hermana Adela)

Nació para ser libre, la gaviota,
no tiene más espacio en su planeo
que el sonido sencillo de la vida
y la ventana del corazón
abierta de par en par


Nació para contarle al tiempo
que solo hay minuto eterno
cuando se ama,
que las horas teñidas de esperanza
las riza el horizonte del mañana,
y, el hoy, que tiene prisa
en gritar que existe para ser gozado

Nació para vivir esencialmente
para ser puente, sin laderas tristes,
sin trabas, ni barandas
ni peldaños quebrados.
El puente, de la mano tendida
y la mirada amante.
Con los colores de la amistad
chirriando vida
sin abismos ni precipicios.

Nació para ser libre, le encadena,
 el minuto monótono  del día raso
 y el abanico desteñido, del tiempo pasado
y lo establecido por deber.

Nació para abrir puertas,
y enseñar a volar
con el canto sincero
del silbido del corazón
perfilando notas de colores.

Nació para ser  libre
para sonreírle al viento.
la gaviota, aprendió  a volar
en la esquina de la vida, 
en el manantial que emerge del océano
y cruza el tiempo y el espacio.

Sor María Ángeles Martínez OP 
© de copyright.