Dios
nos vive
“hagamos
al hombre a nuestra imagen y semejanza”
Vamos
a entrar en la dinámica de la escucha, en esa dinámica interior de la escucha
de la Palabra, en este entorno de lectio que está presentando el hermano José
Luis
Solo
quiero puntualizar dos aspectos: escuchar la palabra es dejarse vivir por la
Palabra, la Palabra nos vive, forma parte de nuestra esencia humana,
precisamente desde ahí tiene sentido la esponsalidad. “porque la Palabra se
hizo carne y acampó entre nosotros”.
Cuando
hablamos de esponsalidad, parece que instintivamente nos viene a la mente, el
sentido humano de “esposa de…”. Es más, la experiencia mística de muchos santos
y santas va en esa línea.
Yo
quería adéntrame en la experiencia profunda y fundante de la esponsalidad, la
raíz que da sentido a nuestra vida humana y religiosa. Y voy a partir de un
texto que todas conocemos Gn 1, 26 “hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza”
La
palabra imagen se deriva de la palabra hebrea
TZELEM, que a su vez se deriva de otra palabra hebrea mas breve “TZEL” que
significa sombra.
La
sombra del Altísimo (salmo 91) es la fuerza que acompaña y protege al Pueblo elegido. Es significativo
que la protección de Dios se identifique con la imagen de una sombra…es como si
la totalidad de Dios abarcara en un abrazo eterno esa obra que salió de su ser
amante . Dios se constituye en Don, El mismo se da, se acerca y besa su obra.
En
Lucas 1,35 la sombra del Altísimo hiere de amor el vientre de una mujer, su
sombra besa su desnudez ( en sentido
bíblico desnudez en el libro del génesis, significa la plenitud del ser con la
belleza con la cual salió de las manos de Dios) Dios besa la esencia de María y la Palabra se hace carne .
“hagamos
al hombre…La esponsalidad está en la raíz de nuestra existencia, porque forma
parte de la esencia de Dios, hagamos…manifiesta el rostro amante de Dios
comunión, El da siempre el primer paso, porque según Gaudium et Spes nº 24
:”el ser humano es la única criatura visible que Dios ama por si misma”.
Nos
ama en nuestra desnudez, su esponsalidad es nuestra fuerza en la debilidad, porque
nos ama como somos. Nos podemos
preguntar ¿Quién soy?
-Alguien
a quien ama Dios, como únicos, elegidos por el Amor Eterno con un amor eterno.
El
profeta Ezequiel en el capítulo 16, nos adentra en esa
esponsalidad de Dios con una imagen muy metafórica, que demuestra hasta donde
es capaz Dios de amar
"Yo
pasé junto a ti y te vi agitándote en tu sangre. Y te dije, cuando estabas en
tu sangre: «Vive»"
"Entonces
pasé yo junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo de los amores. Extendí
sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; me comprometí con juramento,
hice alianza contigo - oráculo del señor Yahveh - y tú fuiste mía.".
El
nos toma y nos vive, es la experiencia profunda del alma que sabe a todo un
Dios, enamorado de ella …en el versículo 60, después de narrar todas las
infidelidades…..el amor de Dios es más fuerte
"Pero
yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré
en tu favor una alianza eterna."
En
el Cantar de los Cantares (2,10) la esposa – alma siente, vive en lo profunde
del ser la atracción que ella produce en el esposo “habla mi amado y me dice,
levántate, amor mío, hermosa mía y vente…
(buscar cita del sábado santo)
Seguirá
diciendo (4,9) : “me has robado el corazón, hermana y novia mía…Dios nos
busca y nos ama, la herida de Dios es la humanidad… “yo soy para mi amado
objeto de su deseo” (7,11).
Después
de crearnos Dios queda herido ( ya se que esta es una expresión antropomórfica
,humana) ¿de qué? De ternura, de misericordia, de compasión
Y
el anhelo de Dios, su palabra, se hacer carne ….por eso el fiat de María es la
respuesta a la herida misericordiosa de Dios
Por
lo tanto la esponsalidad implica sensibilidad contemplativa
Para
percibir que la sombra del Altísimo nos envuelve cada día con la fuerza de la
Palabra, hecha carne en mis hermanas, en cada ser humano,
en
la carta Contemplad nº 58, dice que el cristianismo es
la religión del rostro, de la cercanía y de la proximidad… y sigue diciendo que
la iglesia necesita la mirada cercana para contemplar, conmoverse y detenerse ante el otro cuantas
veces sea necesario.
Voy
a aterrizar en el día a día, la belleza
de mi hermana es la belleza de Dios
Según la biblia, y siguiendo la imagen de sombra el
ser humano es nada menos que la imagen de Dios, él refleja ( es la sobra
visible de Dios) la perfección y la belleza de Dios.
Por lo tanto la esponsalidad toca la raíz misma de la
vida humana, de la vida cristiana, de
nuestra vida consagrada y hunde sus raíces en la vida común, en la comunidad:
“hagamos”.. El VERBO nos vive a cada una:
Como un joven se casa con
su novia,
así te desposa el que te
construyó;
la alegría que encuentra
el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios
contigo. (Isaias 62,5)
Los monasterios se
convierten cada día en salas de parto, frente a esa humanidad que desecha la
vida nosotras damos a luz a la Palabra cada vez que acogemos, perdonamos, nos
detenemos ante la otra, el otro, las veces que sean necesario, porque ahí en
ese rostro, en esa hermana el Verbo nos está engendrando en el AMOR.
Como
mujeres no podemos ignorar, ni anular nuestra dimensión maternal, fuimos
creadas, estructuradas biológica y psicológicamente para ser madres, nuestra
esponsalidad pasa por la experiencia de la vida de Dios engendrado en nuestro
ser con la consagración bautismal y ratificado con la consagración religiosa a
través de la iglesia en la comunidad, proyectada hacia la humanidad como
nuestro primordial patrimonio.
Finalizo con un extracto
del texto de la 2ª lectura del oficio de
lecturas del sábado santo
“Yo soy tu Dios, que por
ti me hice hijo tuyo, por ti
y por todos estos que
habían de nacer de ti; digo, ahora,
y ordeno a todos los que
estaban en cadenas: "Salid",
y a los que estaban en
tinieblas: "Sed iluminados", y a
los que estaban
adormilados: "Levantaos."
Yo te lo mando:
Despierta, tú que duermes; porque
yo no te he creado para
que estuvieras preso en la región
de los muertos. (esta
región podría ser nuestros
prejuicios,
miedos ,mediocridades , egoísmos, envidias,
deseos de poder etc..)
Levántate de entre los muertos;
yo soy la vida de los que
han muerto. Levántate, obra
de mis manos; levántate,
mi efigie, tú que has sido
creado a imagen mía.
Levántate, salgamos de aquí; por-
que tú en mí y yo en ti
somos una sola cosa.
La esponsalidad de Dios,
que nos vive nos urge a ser mujeres que comparten una alegría, que señalan un
horizonte bello y comparten un banquete deseable. (Evangeli Gaudium 14).
Sor María Ángeles Martinez OP