NO ESTÁ AQUÍ HA
RESUCITADO
Querido
tío, ya no estás aquí, los ojos del cuerpo
no te ven, pero tu vida está sembrada en esta aldea que te vio nacer,
crecer y luchar por la vida. Querido Chache, así nos gustaba llamarte, para tus sobrinos eras
el Chache. Se acumulan en mi mente tantos recuerdos y que curioso, todos
bonitos.
Aquella
vez cuando eras joven y viniste a Puzol, recuerdo que dormías en el sofá del comedor para no molestar, esa fue siempre
tu consigna: “para no molestar”…. Te recuerdo
sentado en esa piedra añeja, cargada de historia y de pasado, aquí en nuestra
entrañable Solanilla, a la puerta de tu casa, tu casa, la casa del Chache;
entrar en tu casa era un privilegio para nosotros tus sobrinos y sobrinas , era como entrar en
tu secreto y descubrir qué pasaba en tu vida; no te gustaba que viéramos por dentro tu soledad, tu casa
desamueblada, con lo imprescindible para vivir, como el eterno caminante del
tiempo que no quiere detenerse en lo que se acaba. Pero a nosotros nos gustaba pensar
qué secretos se guardaban en aquellas cámaras, ahora entiendo que el único
secreto que guardabas era tu misma vida, la vida que tejió tu camino en la
soledad, siempre te vimos solo, pero feliz, no querías crear problemas, y te
quitabas del medio.
Hoy has
franqueado la última soledad, la de la muerte, ya no habrá más espacios vacíos,
ni días, ni minutos, ni tiempo, ahora has entrado en el tiempo de Dios, tu misterio humano se ha desvelado ante El,
el Dios que te ha regalado 86 años de vida te ha tomado de la mano como toma un Padre a
su hijo, hoy sin el velo ya de la fe, habrás experimentado el amor en su
esencia, EL AMOR DE DIOS, de su mano te
habrá llevado a tu “morada definitiva”,
para que tu ser quede lleno de EL. Has cambiado la piedra de tu casa por el
Seno de la Trinidad, hoy Cristo te sienta a su lado y con
EL gozas de su Victoria sobre la muerte. Más allá del dolor por no volverte a
ver más aquí en el tiempo y en la historia, hoy es un día de gozo, porque han
entrado en la verdadera vida. Allí en el fondo de la iglesia está la vieja pila
bautismal que te concedió el título de Hijo de Dios, hoy ese título te lo ha entregado en
mano el mismo Dios Padre ya con derecho
de propiedad, ahora eres ciudadano del Cielo, como tantos Solanilleros que
forman ya la ciudad (aldea) celeste. Tu virgen de Cortes que conoce como nadie
tu corazón habrá sido la anfitriona de este encuentro eterno, ¡un hijo suyo vuelve
a la Casa del Padre y que madre no se alegra de que vuelva su hijo!.
Querido
Chache, nos volveremos a encontrar en la eternidad, mientras tanto acompáñanos
desde Dios a quienes todavía vivimos en el plano de la fe.
No
lloréis ni os lamentéis entrar en el Gozo de Dios es la fiesta de la
RESURRECCIÓN. ALELUYA.
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