EDITORIAL







¿SIEMPRE Y PARA SIEMPRE?




En la sesión plenaria del 20 de octubre en la tarde, los cardenales de la Iglesia Católica reflexionaron junto al Papa Benedicto XVI sobre las diversas posiciones que ha adoptado la Iglesia ante las denuncias públicas o privadas por abusos sexuales a menores realizadas por sacerdotes católicos. Es el tema que desgraciadamente ocupa desde hace unos años el punto de mira de los diversos medios de comunicación. A nivel social la desproporción y la falta de objetividad han producido una imagen negativa del sacerdocio ministerial católico.
Los comentarios apuntan e interfieren duramente sobre la ley eclesiástica del celibato, como si la razón de fondo se centrara en la ausencia de actividad sexual de los sacerdotes no casados.
Los denominados escándalos dentro de la iglesia Católica favorecen las críticas morbosas y desfiguran la imagen de la misma.
Haciendo un recorrido estadístico lo más exhaustivo posible no podemos negar que existan en la actualidad 450.000 sacerdotes católicos que asumen la ley del celibato.
Los últimos casos registrados en Sevilla y Burriana, ambas localidades españolas de la región valenciana, dejan al descubierto serios problemas en el discernimiento de los candidatos al sacerdocio o la vida religiosa. Entrelazar pedofilia con celibato es desconocer en su totalidad la verdadera gravedad del problema. Cualquier teoría siquiátrica, por muy elemental que sea, considera la pedofilia como una enfermedad, lamentablemente peligrosa por lo que implica de promiscuidad, proyectada sobre todo en niños o adolescentes.
El Papa manifiesta abiertamente la obligación de la Iglesia Católica a no esconder ni proteger a los sacerdotes que han caído en la pederastia, si ayudarlos a sanar. Después de la reunión de los Cardenales con el Papa en la ciudad del Vaticano, será elaborado un documento donde se indicará a los obispos como deben proceder antes los continuos casos de pedofilia.” La circular va a clarificar a todos los obispos del mundo "la legislación canónica referida al delito de abuso sexual contra menores", ha resumido el portavoz vaticano, Federico Lombardi, al final de la jornada que se desarrolló a puerta cerrada. Lombardi ha subrayado la amplia responsabilidad de las diócesis en la tutela de los fieles”.
El purpurado William Joseph Levada, actual prefecto de la misma Congregación, tratará sobre la respuesta de la Iglesia a los casos de abusos sexuales
En el preámbulo socio- mundial se ha indiscriminado a la totalidad de los sacerdotes, proyectando una imagen tan empobrecida de la Iglesia que surge la pregunta si es ¿siempre o para siempre?, es decir si la vida del sacerdote es realmente una vida siempre y para siempre, mantenida en la fidelidad a un compromiso. “ El Vaticano ordenará a sus obispados que extremen el cuidado en la selección y formación de sacerdotes con el objetivo de prevenir nuevos escándalos”, según manifestó Federico Lombardi en declaraciones mantenidas con los medios de comunicación.
El acento exclusivo de acusar a la ley eclesiástica del celibato como el mayor problema causante del abuso a menores llevados a cabo por sacerdotes es una afirmación que de ser cierta condicionaría seriamente también el vinculo matrimonial.
Los casos de incesto y violación por un miembro de la familia sobre sus hijos/as, nietos/as etc son cada vez más numerosos, incluso en ambientes sociales altos.
Las estadísticas confirman lo que algunos autores opinan, que 5.000 casos por millón de habitantes por año es la cifra que mejor representa la magnitud del problema.
Cuando se descubrió el zulo donde el austriaco Josef Fritzl mantenía escondida a su hija con la cual mantuvo una relación sexual durante 24 años, nadie puso en duda que la estabilidad matrimonial era un mito condicionante o condicionado y sin embargo son multitudinarios los casos de incesto por parte del cabeza de familia. Necesariamente se argumenta que frente a los millones de matrimonios “sanos” que existen en el mundo esa cifra es apenas una realidad insignificante, la teoría además de convincente es cierta Por el contrario los sacerdotes son despiadadamente englobados en unas acusaciones de delitos realizados por una minoría. Si tenemos en cuenta que en la actualidad existen 450.000 sacerdotes de la iglesia Católica los 3000 casos de pederastia pasan a ser una minoría totalmente desproporcionada.
450.000 sacerdotes viven su día a día comprometidos en la realidad prioritaria de los excluidos, todos los años son víctimas de la violencia e incluso asesinados por practicar el bien y defender los derechos de los más pobres .
Ni la institución familiar ni el sacerdocio ministerial están heridos, simplemente algunos miembros caminan como heridos crónicos. No por ello se mitiga el profundo daño que han producido a sus indefensas víctimas por lo cual es razonable que la justicia social penalice dichos actos delictivos. Lo trágico es que la sociedad intenta aplicar las acusaciones, como método fácil de crítica a la totalidad de los miembros de la iglesia ordenados como presbíteros.

Sor María Ángeles Martínez







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