Encuentro Internacional de la Vida Consagrada, Roma 2016


LA PÁGINA SIGUIENTE 

¿Impresiones sobre el  encuentro internacional de vida consagrada en Roma? Pues… ¿y si os digo que todo comenzó en Galilea? «Conois lo que suced en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él ». Pues sí, aunque parezca paradójico, todo comenzó en Galilea, de no ser a no estaría en estos momentos intentando compartir algo de lo acaecido en el encuentro. Lo que nuestros ojos vieron y palparon en Roma sólo tiene sentido desde el encuentro profundo con el Pescador de Galilea, sin esa historia personal con el Jesús histórico la Vida consagrada hace siglos que habría sido, sin lugar a dudas, una quimera. Todo comenzó con  Aquel  que,  después de  2000 años, sigue  despertando vidas, enamorándolas y cubriéndolas de belleza, la belleza de quien de en la historia la hendidura profunda de un amor que va más allá de los límites para darle al tiempo contexto y credibilidad, la credibilidad que confiere la huella profunda de la entrega. La Madre María Ignazia Angelini, OSB, de la que hablaré más adelante, nos dijo en su ponencia que en Galilea ha de situarse todo nuevo comienzo, para nosotras las contemplativas este encuentro supone sin ninguna duda un nuevo comienzo, la página siguiente (no la anterior) de siglos de vida y de historia.


Y como todo comenzó en Galilea, cuando a las 6 de la mañana del día 28 de enero me acerqué al aeropuerto de Manises, en Valencia, una larga fila de pasajeros me indicaba que  llevábamos  el  mismo  destino:  encuentros  agradables,  allí  estaba  la  Presidenta Federal de las Capuchinas de Valencia, la Hermana Pepa Grau, tan querida y conocida en nuestra federacn, con la monja que le acompañaba, a como la M. Rosa Mª, Presidenta Federal de las Clarisas de Valencia, le acompañaba otra monja clarisa de Zaragoza,  por  allí  aparec también  la  M.  Natividad,  Presidenta  Federal  de  las Agustinas con su querida secretaria la Hermana Cecilia, Rosa Calabuig, de la Alianza de María, con otras laicas de la Asociacn, un religioso terciario capuchino, simpatiquísimo, que nos recordó con su sonrisa que las caras de vinagre no volaban aquella  mañana  con  Iberia.  Hábitos  marrones,  grises,  negros,  blancos,  largos,  más largos, más cortos, sin hábito… pero todos de la marca del Galileo. Esperamos noventa minutos más del horario previsto hasta que el avión despegó rumbo a la ciudad eterna. El aeropuerto Fiumicino aparec inundado de religiosos (los menos), religiosas y más colorido  de  hábitos…  Yo  creo  que  esa  mañana  los/as  fundadoras  estrenaron  un telescopio cósmico para percibi desde la inmensidad de su vida en Dios cómo palpitaban los suyos/as: Agustín, Benito, Escolástica, Bernardo, Domingo, Francisco, Clara, Teresa, Juan de la Cruz, etc. ¡Las monjas contemplativas convocadas por primera vez en la historia de la iglesia para ser escuchadas! ¿Daan crédito a lo contemplado? 400 contemplativas en camino, la vida contemplativa en camino… Una operación plus ultra (más allá) como fruto de un largo proceso en el cual vamos intentando dejarnos oír. La historia se escribe siempre con más silencios que palabras, porque forma parte de la profecía del Reino y el profeta es el que deja en el camino máque una palabra, una vida.


A las 6 de la tarde de ese mismo día 28 la balica de San Pedro respiraba vida, se daba inicio al encuentro con una solemne vigilia de oración, más de 5.000 consagrados/as queamos testimoniar al mundo que seguimos seducidos por la belleza de Dios que nos invi a reproducir la forma de vida que su Hijo tomó para cuando vino al mundo” (VC.16) y que nos ha llevado a escuchar su voz en los gemidos profundos de la humanidad y a comprometer la vida incluso desde la precariedad” como nos compartió el P. Miguel Márquez OCD, para bajar al valle de la humildad y convertirnos en aprendices del asombro y de la fascinación.
Monseñor Carballo nos invitaba en su homilía a responder a esa llamada a ser felices que conduce a la alegría que para un consagrado no es una posibilidad sino una responsabilidad. Por ello monseñor João Braz de Aviz, Prefecto de la Congregación, en la charla introductoria al inicio del encuentro  nos  volvió  a  recordar  la  necesidad  de  ser  profetas,  especialistas  en comunión y expertos en amor y misericordia; es nuestra identificación personal si nos consideramos discípulos de Jesús. El jesuita Christoph Theobald, en la primera ponencia del día 29 nos ayudó a reflexionar sobre ese discipulado como una proyección de la vida a la luz de la identificación con Él, la proyección sobre nuestra vida de la Palabra al servicio de nuestraGalilea de hoy, es decir, una vida consagrada que asume la historia desde sus raíces más profundas, la historia de hoy, la página actual de la humanidad que busca un futuro sobre el que siente la incertidumbre y la desesperanza, para ello invi al descentramiento para escuchar otras voces nuevas, que no son las de siempre”, las definía como una nueva constelación espiritual que está emergiendo”. Para ello nos invitó al aprendizaje del arte de morir cada día como condición de un carisma, la Vida Consagrada, que comenzó en Galilea pero debe prolongarse en la Galilea de hoy y de cada época.

La M. Maria Ignazia Angelini, benedictina, expuso con una gran sensibilidad contemplativa, cómo vislumbrar esta nueva Galileadesde un modo de habitar el hoy de la historia: desafíos hacia el futuro. La experiencia religiosa parte de la escucha como “alma de la  contemplación”. La escucha nos abre a la belleza que con mirada contemplativa nos desvela la realidad. “La belleza es esplendor de la verdadero… manifestación de la realidad de la vida que cada uno lleva en su interior: lo verdadero” (Contemplad. Carta a los consagrados/as, 33). Esta escucha y mirada son un estilo de vida en Jesús de Nazaret: Jesús escucha la voz del Padre que es mirada, pero es ante todo escucha del mundo. Él lee las Escrituras y lee los rostros de su Pueblo… es la esencia de su mensaje y la esencia de la dimensión contemplativa de la vida consagrada: leer los rostros de nuestro pueblo para actuar como actuó el Galileo. Pero para convertirnos en mensajeros, antes tenemos que ser conducidos a un lugar donde volvemos a ser engendrados, gestados y dados a luz, siguiendo los pasos de Jes”. Así de asombrados nos de el carmelita Miguel Márquez en la exposición de su ponencia: “Contemplativos en la precariedad, dejarse nacer”. Un nacer de nuevo desde la alegría que pone en camino nuestra vida, porque la contemplación es un camino de verdad que nos enseña a escrutar y a discernir nuestra contemplación y nuestra acción: El verdadero orante compromete su vida entera, pegado al pecho de Dios, entra en la Verdad y en la entraña de la historia real, de las historias reales, quebradas, rotas… Nuestros fundadores oyeron el gemido de Dios, el grito del ser humano y el clamor de la tierra herida. Nos invitó a escuchar los ruidos” que nadie escucha, escuchar con fe,
debajo de toda apariencia.

Una apariencia desvelada desde la fe que con “estilo contemplativo, haga resplandecer la Palabra en nuestro vivir de hombres y mujeres nuevos” (Contemplad, 35), dados a luz por la Palabra, como el vino nuevo en los odres nuevos al que hizo referencia monseñor José Rodríguez Carballo, secretario de la Congregación para los IVCSVA en  su  ponencia:  “La  vida  consagrada  a  50  años  de  LG  y  PC,  caminos  de conversión”.  Nos invi a ser capaces de romper para renovar y crear. Puntualizó la urgencia de una formación sólida que sustente espiritualidades evangélicas y menos devocionistas, más encarnadas, más dinámicas, más proféticas y místicas. La vida consagrada  tiene  muchos  vendajes,  nos  dijo,  que  no  nos  dejan  sacar  la  vida  que llevamos dentro: Vida consagrada, quítate la piedra que tienes encima, rompe las vendas y echa a andar”  (Hizo alusión a Lázaro).



 He   titulado esta reflexión como   la página siguiente porqu creo firmemente que  estamos pasando a una     página importante en la vida de la humanidad, de  la  iglesia y sobre todo de la vida consagrada. Como dominica contemplativa, seducida por Jesús, enamorada de Él, de mi vocación, de la humanidad, sueño con una mirada que escucha y ve, sueño con una página siguiente que suponga para las contemplativas nuestra Galilea de hoy, quiero poner alas a mi corazón y soñar como soñaron nuestros fundadores/as. Sar no es pensar en un presente feliz y proyectarse hacia un futuro idealista. Sar es darle a la vida un sello, el de Dios, es creer que su huella y su presencia invitan, acompañan y dan sentido. Nuestros fundadores/as acogieron el sueño de Dios: el ser humano; lo hicieron parte integrante de su camino, le colocaron la firma del Espíritu y lanzados al tiempo comenzaron a ser historia. ¿Acaso no soñó Jesús, allí junto al Jordán, con el proyecto del Padre? ¿Acaso no soñó Domingo con una página siguiente en la historia de la vida  consagrada del siglo  XIII con  aquel puñado de mujeres convertidas de la herejía o con aquel pequeño grupo de compañeros que se lunieron a lo largo de los 10 años de predicación en el Languedoc? ¿No soñó Francisco con la hermana pobreza cuando be al leproso y se convirtió en el trovador de Dios?
¿O Clara de Asís, o la andariega Teresa? Sí, quiero ponerle alas a mi corazón y soñar
como soñó Domingo, sin miedos ni prejuicios, quiero beber el vino nuevo en los odres nuevos del Espíritu. La Hermana Fernanda Barbiero, religiosa que colabora en la Congregación, nos propuso en su intervención La formación en los monasterios, como legado del pasado y perspectivas de futuro”. Ha revisado todas las respuestas de los monasterios al cuestionario que se nos envió el año 2014, estas han sido muy dispares, pero percibe que en los textos examinados la formación es el tema más recurrente.   Iluminó   la   formación   como   un honda   experienci de corazón, transformado y renovado por la presencia de Dios. La formación debe dar identidad y calidad a la vida consagrada, así como una madurez gozosa a la vocación. El peligro de anclarse en tradicionalismos pueden detener el agua viva que brota de la verdadera sabiduría que es la tradición del corazón que busca a Dios. La formación debe generar a Cristo,  es  una  condición  de  vida  que  requiere  renovación,  odres  nuevos,  para reconstruir, escuchar los ecos de la humanidad para percibir una nueva antropología que parte de la fe. Las estructuras pueden dificultar ese proceso, porque no se trata de identificar  fidelidad  con  esquemas  obsoletos.  este  respecto  el  P.  Sebastiano Paciolla, cisterciense, puntualizó en su charla la identidad del monasterio autónomo, basado en la posibilidad de rotación de servicios: autoridad, formación, economía. Cuando no hay capacidad para realizar la vida en estas dimensiones, el monasterio no puede  considerarse  autónomo,  fue  muy  claro  al  exponer  cómo  los  monasterios reclutan vocaciones en países lejanos para evitar la supresión” e hizo referencia a lo


que el Papa Francisco ha llamado la trata de novicias. Remitió al decreto Perfectae Caritatis, 20, del Concilio Vaticano II. Monsor Carballo, en “Los fundamentos bíblico-teológicos de la clausura”, centró la contemplación como el  motor de la vida monástica en una vida por amor al Esposo. Siendo narración existencial de Dios. Una vida profética que no debe estar ausente de la historia. La clausura del corazón nos sitúa en la madurez de la opción de vida que exige una toma de conciencia de la recepción del Don. Por eso la contemplación prepara nuestro corazón para ver y eso nos conduce a la alegría, pero la fundamentación teológica de la clausura nos muestra que en algunos casos necesita ser revisada y adaptada.

Las charlas o ponencias culminaron con Las federaciones entre presente y futuropor monseñor Oracio Pepe, sacerdote diocesano que colabora también en la Congregación. Nos hizo notar cómo después de tantos años, desde Pio XII que las recomendó, todavía se miran con desconfianza. No tengan miedo, repetía varias veces, confíen, no tengan miedo a perder la autonomía. 2.596 monasterios han respondido al cuestionario, al resto, unos 2000, no les llegó, son monasterios no identificados o quizá no fáciles de identificar, a lo manifestó monseñor Oracio Pepe. 2000 monasterios sonmuchos monasterios. Este dato volvió a despertar en una inquietud que me ha acompañado durante años: los monasterios, las monjas ¿somos tierra de nadie? En el aula magna de la Pontificia Universidad Urbaniana, donde nos reuníamos las 400 monjas, sólo estábamos representados aquellos monasterios que forman parte de alguna federación o asociación. Se nos ha invitado a ser protagonistas de nuestra propia historia y a que reflejado en las diferentes preguntas que surgieron en la plenaria. Hay


miedo al cambio, a lo nuevo, pero existe una marcada inquietud a ser consideradas mayores de edad. Necesitamos y esperamos la página siguiente, la que nos lleve a volver a la esencia de nuestros orígenes, la que soñaron y escribieron nuestros fundadores/as interpelados por la Palabra del Pescador de Galilea. Percibí alegría y descubrí la belleza de mujeres seducidas por el Absoluto, la vida consagrada está viva, la vida contemplativa es viva y tiene un universo fecundo en su corazón para dar como especialista de Dios y experta   en humanidad desde la profecía, la proximidad y la esperanza como nos recor el Papa Francisco en la audiencia del día 1 de febrero en el aula Pablo VI. En la homilía de la Misa de clausura del año de la Vida consagrada, Francisco  nos  definió  como  custodios  del  estupor,  un  estupor  que  pide  ser renovado  siempre.  Los  carismas  de los  fundadoreno  son  para  sellar euna botella, no son piezas de museo, ellos han sido movidos por el Espíritu, no se detuvieron ante los obsculos porque mantuvieron en el corazón el estupor por el encuentro con Cristo, no han domesticado la gracia del Evangelio, han tenido siempre en el corazón una sana inquietud por el Señor, un deseo de llevarlo a los demás, como María y José. También hoy nosotros estamos llamados a realizar elecciones proféticas y valientes”.  Y nos invitó a que no disminuya el estupor de la primera llamada.

Para las dominicas, participamos 18 monjas de varios países, Italia, Francia, España, Pe y Estados Unidos, la última parte de la página todavía no había concluido. Con gran alegría el día 4 de febrero nos reunimos en Santa Sabina con Fray Bruno Cadoré, Maestro  de  la  Orden,  para  compartir  ecos  del  encuentro  y proyectar  inquietudes juntos,  nos  acompañó  también  el  Promotor  de  las  monjas  Fray  Cesar  Valero. Retomamos algo que es mucho más que una idea, la identidad de nuestra vocación como predicadoras. En la Orden la vida contemplativa es una característica de la Santa Predicación, la vocación no es paralela, es una única vocación. Para Fray Bruno es importante que tomemos conciencia de que si la vida consagrada está en misión, toda la Orden está en misión, en la misión de Jesucristo, desde una visión protica de la situación de cada monasterio, de cada hermana. La experiencia de la predicación pasa por la experiencia de vida de cada hermano/a. También esperamos en la Orden esa página siguiente que nos abra la Galilea de hoy, donde podamos escribir una historia en nombre de las nuevas generaciones, como dominicas contemplativas que buscan un Rostro y escuchan la Palabra.

Acabo esta amplia reflexión con una palabra: gratitud. Gratitud a quienes me dieron la oportunidad  de  participar,  a  quienes  prepararon  las  jornadas  con  tanta  precisión  y detalle, a quienes durante esos días se mantuvieron alertas para que todo quedase bien coordinado, y un GRACIAS con mayúsculas, a quien me hizo hija de Dios y de esta Iglesia que entre luces y sombras quiere ser fiel a la Palabra que hizo de ella, de la Iglesia, la casa de todos. Esta Iglesia que dio forma a mi vida como dominica y que interpela cada mañana mi existencia para que siga caminando con fidelidad tras las huellas de la Belleza. 

No hay comentarios: