HUMANIZAR LA VIDA III




HUMANIZAR LA VIDA: ESTAR

La belleza de la comunidad


“Luego plantó Dios un jardín al Edén, al oriente, donde colocó al hombre que había formado”. (Gn2, 8ss)

la comunidad es el proceso de un encuentro personal con el Dios de la historia, es el Edén de quines fuimos invitadas a vivir en el y para El. La palabra “jardín al Edén” , evoca en términos alegóricos, lugar privilegiado de encuentro (“el Señor se paseaba al caer de la brisa”, sigue relatando el Génesis) preparado y acondicionado para la intimidad, para el encuentro y la FELICIDAD, hemos sido llamadas a vivir en comunidad para ser felices y hacer felices a las demás.

Equiparar la comunidad al jardín del Edén ( todas sabemos que es un jardín alegórico, está claro) es afirmar que humana, sicológica y teológicamente es lugar sacramental de presencia – encuentro, lugar teológico, afirma la espiritualidad actual. Es un jardín “regalo”, el ser humano ( Adán ) no lo buscó, se lo regaló Yavé, por lo tanto es el mejor jardín , el mejor regalo ( relata el mismo Génesis, “que el oro de aquel país es fino” ( Gn 2, 12 )), al ser humano se le regaló ese jardín.

La comunidad “es el Edén “ regalado por el Señor, donde se pone a prueba la fidelidad o la respuesta a este proceso iniciado por Dios en nuestra vida, con cada una de nosotras ,

En este jardín, en este Edén, el ser humano toca su pobreza y su fragilidad, se encuentra frente a frente con su irresponsabilidad: “¿comiste del árbol del que te prohibí comer? “ (Gn 3, 11) “es que la mujer que me diste …”En este Edén comunitario nos sentimos heridas y a la vez experimentamos las heridas de las demás.

Aprender a asumir las heridas no es fácil, forma parte de este proceso de humanización de la vida.
- ¿Dónde estás? – Dios le enfrenta con su responsabilidad. Y el está escondido, se siente desnudo = herido y tiene miedo

Son los miedos comunitarios ante la irresponsabilidad de una historia personal o comunitaria, no asumida. Asumir y besar con amor nuestras heridas, como heridas del cuerpo de Cristo, nos ayudará a ser más humanas y a entrar en la raíz y profundidad de las heridas de la humanidad-

Los proyectos comunitarios que no parten de esta experiencia de fragilidad son proyectos estériles, condenados al fracaso y a la inercia, donde la teoría se disfraza tanto que nos lleva a pensar en la eficacia de lo programado.

Necesitamos proyectos comunitarios humanos, donde tenga cabida la “experiencia de la caída” y la fuerza de la gracia que eleva y levanta. Proyectos comunitarios donde se puedan tender manos, más allá de simples leyes o formalismos, y sentir el calor, la ternura en la mirada y en el corazón de mis hermanas ( constituciones 138)

Proyectos comunitarios que nos ayuden a vivir la alegría de ser comunidad, más allá de las avenencias o desavenencias, más allá de las simpatías o antipatías ( pero contando con ellas).

Proyectos comunitarios que nos instalen en Dios, desde los peldaños recorridos en el corazón de mis hermanas, en el corazón de la humanidad. Proyectos comunitarios que nos recuerden que estamos vivas, que amamos, que tenemos corazón, que somos el sueño y el capricho de Dios y con esa alegría profunda en el ser entero sigamos dejando “los pedazos de nuestra alma enamorada en el camino” … como los fue dejando el padre Cestac. ¡cuantas heridas besó su corazón! ¡cuanto despojo humano acogió en él!. ¡Cuantas miradas de ternura quedarían dibujadas en tantos rostros con los que se encontró y cuantos corazones sentirían el beso de Dios cuando se encontraban con el padre Cestac.

Necesitamos una vida comunitaria humana y que humanice. Ese jardín de Edén es nuestro regalo, el de Dios a nuestras vidas ( la comunidad) y el de nuestras vidas a la humanidad.


PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL Y EN GRUPO

Primer día
Después de una lectura sosegada y contemplativa del capítulo 1 y 2 del libro del Génesis ( los dos relatos de la creación) hacer en silencio una lectura personal de nuestra vida como proyecto de Dios

Poner o bien en el suelo del oratorio o capilla unas fotos o imágenes de rostros humanos, que reflejen distintas emociones o sentimientos y también fotos o imágenes de manos. . Mirarlos despacio, contemplativamente. Después abrir nuestras manos , sentirlas llenas, cansadas, cargadas de historia, cada cual que intente experimentar como encuentra en esta etapa concreta de su vida sus manos, hacer una oración comunitaria compartiendo esta experiencia, mis manos al servicio de Dios y de la humanidad ¿cómo están?

Segundo día
Después de una lectura contemplativa de los textos citados en la reflexión, que cada una intente dibujar en un papel como ve su interior, es decir , su corazón, es lugar profundo del ser donde solo está Dios y nosotras, nuestra celda interior. Se pueden utilizar lápices de colores etc… después compartir, si se puede , con las demás y hacer una oración de gratitud por ese amor de Dios que va configurando nuestra esencia de mujeres consagras.

Tercer día
En este día después también de una lectura del texto citado en la reflexión intentar besar nuestras heridas, entrar en lo profundo de nuestro ser y acariciar esas zonas que nos duelen y acariciarlas como verdaderas heridas del Cuerpo de Cristo. Como gesto significativo se puede poner un crucifijo más o menos grande y una por una besarlo, dejando un tiempo de silencio prudente, que nos ayude a entrar en clima de oración, entonces cada una que bese las manos de sus hermanas, como un signo visible de que ellas son ese Cuerpo de Cristo .

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