La Palabra no está encadenada
Segunda Timoteo 2, 8-13
“la Palabra de Dios no está encadenada”
En el contexto en el cual está escrita la segunda carta a Timoteo , la ley era el imperativo condicionante de un pueblo judío que había ahogado la propuesta de salvación ofrecida por Dios y presentada como opción de vida por Jesús. Pablo se encuentra en una situación difícil de arresto domiciliario y siente que las cadenas solo aprisionan cuando la vida es solo una sucesión de acontecimientos transcurridos , desencarnada y abstraída. La Palabra de Dios no está encadenada
Para Pablo la fuerza de la Palabra será la razón de ser de su vida, “ay de mi si no evangelizo”. En el camino de Damasco, dialoga con la Palabra con tal fuerza que esa misma Palabra se pronunciará sobre su vida con el rostro de Cristo y la comunidad se convertirá para él en el lugar y la fuerza de la predicación.
Esa misma Palabra que interpeló a Domingo y le colocó frente a frente con la miseria y el sufrimiento de la humanidad.
Quisiera remontarme ahora 800 años atrás, y recordar brevemente dos momentos de la vida de Domingo, los quiero centrar en la imagen alegórica de una ventana. La ventana se abre o se cierra, a través de ella se vislumbra algo, un paisaje, un edificio, unos jardines, la ventana nos pone en contacto con nuestros sueños, al abrirla esperamos ver a alguien, algo etc… En Palencia Domingo entiende y escucha esa Palabra encarnada, descubre que las pieles muertas de los pergaminos son la trampa del calculo organizativo de una sociedad desencarnada, Domingo acaba de colocar su corazón en el umbral de una ventana que le abrirá al proyecto de Dios. En Palencia Domingo soñó, soñó con un mundo diferente……. Los 10 años en el Languedoc le ofrecieron el marco de un paisaje todavía solo intuido, las perfectas cátaras son mujeres audaces, ellas sotienen la predicación de los itinerantes cátaros, ( comentar nuestras primeras monjas)
Las monjas somos la ventana por la que Domingo percibe el proyecto de Dios, desde esta ventana irá cobrando forma y contenido la familia dominicana, Domingo abre esta ventana y descubre el paisaje interior de la Verdad de Dios y la verdad de la humanidad, desde esta ventana sentirá la seguridad del camino labrado por la Palabra, una Palabra que le convertirá en el predicador de la gracias, aquel que ha sentido en su corazón el frío de la humanidad y se ha comprometido con ella en la construcción del Reino, porque la Palabra de Dios no está encadenada.
La Palabra está encadenada cuando no es ofrecida como buena noticia, cuando esa Palabra no ha tocado nuestro corazón y lo ha transformado, la Palabra está encadenada cuando le hemos quitado a la historia nombres y rostros concretos limitándolos a estadísticas o índices de porcentajes de pobreza en el mundo, olvidando que globalizar la pobreza es quitarle dignidad al ser humano . cuando nos hemos olvidado de que el mundo llora
La Palabra no está encadenada cuando hemos tocado el vértice de lo posible y hemos encontrado rostros y corazones de hermanos y hermanas. La Palabra no está encadenada cuando creemos en la fidelidad del que nos llamó y por esa fidelidad arriesgamos la vida Recuerdo una frase de nuestro hermano Pierre Claverie “La Iglesia muere de no estar suficientemente cerca de la cruz de su Señor” “”."Se me ha preguntado muchas veces... Vuelve a casa... ¿Dónde está nuestra casa? Nosotros estamos aquí sólo por el Mesías crucificado: por ninguna otra razón, ¡por ningún otro!... Es una cuestión de amor”.
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