Unica e irrepetible

SOLEDAD: SOLA O SOLITARIA ?

Cuando se me pidió la colaboración pensé que me resultaría más fácil poder expresar algo que realmente me resulta atractivo, que ha configurado mi vida y que me lleva siempre a una dimensión profunda del ser, que me envuelve en un misterio y me hace pensar en un Dios que es eterno y que me ama ETERNAMENTE.

Dije que me apasiona el tema de la soledad, con ello no quise decir que me guste “vivir sola o me baste a mi misma , o crea en un individualismo configurante”. Ha habido en mi trayectoria humana momentos donde el sentimiento profundo de “estar sola” ha querido bloquear mi proceso como persona, pero creo sinceramente que no sería sincera conmigo misma si redujese la soledad a esos momentos concretos, la mayoría de las veces motivados por una falta de madurez en la adecuación de la realidad.

En primer lugar es importante hacer una distinción entre soledad y sentimiento de soledad. Voy a partir de un pasaje de la Sagrada Escritura sumamente positivo y lleno de un contenido vital para la comprensión de la idea que intento compartir: “Dios el Señor dijo “no es bueno que el hombre esté solo, le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él”. Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre puso nombre a todos los animales domésticos y a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él. Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un profundo sueño y mientras dormía le sacó una costilla y le cerró otra vez la carne. De esa costilla, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre el cual la verla dijo: “esta si que es de mi propia carne y de mis propios huesos … Por eso deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa y los dos llegan a ser una sola persona. (Gn 2, 18-24).

El ser humano se sintió solo cuando no tenía experiencia del Otro y de los otros. Los animales “no resultaron ser la ayuda adecuada para él”, más allá de que son dominados y utilizados por el mismo. El ser humano puede adoptar frente a la realidad diversas actitudes, pero nunca el poder puede llenar o plenificar. De la adecuación de la realidad circundante con la experiencia profunda de ser único e irrepetible radica la experiencia de soledad, o bien como un valor positivo o como un estado depresivo. De ahí que me parezca importante la distinción entre soledad y sentimiento de soledad.

La soledad forma parte de la realidad integral de la persona humana, es la conciencia profunda de saberse única, irrepetible y con capacidad para ser ocupada. Sin esa experiencia, todavía navegamos en la superficialidad de nuestra realidad y de la realidad de los demás. Se comprende por qué la vida tiene tan poco valor en nuestros días.

De la soledad brota le experiencia del amor, unos versículos anteriores a los referidos, encontramos al ser humano invitado a vivir, “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”… Es invitado a ser, a entrar en la dinámica de la vida para compartirla,: “no es bueno que el hombre esté solo”. Y una frase todavía más significativa que se enuncia en el versículo 25, “tanto el hombre como la mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de verse así”. Estaban frente a frente, creados para encontrarse a partir de su experiencia profunda de soledad, no de solitarios sino de vivientes únicos e irrepetibles (soledad). De ahí que siga diciendo el libro del génesis “que los dos llegarán a ser una sola persona”, así lo traduce la Biblia latinoamericana , y me parece una traducción bastante acertada, respecto a la traducción de “carne” que asumen otras traducciones, llegar a ser una sola persona implica haberse descubierto como son , vuelvo a ser reiterativa, desde la experiencia de unicidad ( únicos e irrepetibles). Por eso creo que la soledad es infranqueable, porque yo siempre seré yo y mi realidad configurante se realizará a partir de aquella invitación a vivir “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. De la aceptación de mi realidad (estaban desnudos) brotará mi conciencia de ser y de ser para el encuentro.

Dije más arriba que la palabra soledad me invita a la profundidad, al encuentro con un Dios misterioso y eterno que me envuelve y me hace entrar en la esfera de lo absoluto. Desde mi experiencia como contemplativa tendría que ir más allá y dejarme interpelar por ese Dios que me atrae irresistiblemente y frente al cual necesito encontrarme desnuda, ahora ya no con la sola frescura creacional del primer “hagamos “, sino con la admirable ternura de un Dios resucitado que compartiendo mi esencia humana me hace sentir amada como ÚNICA E IRREPETIBLE, y desde ahí da a mi soledad categoría de presencia, de encuentro: “todo el que come mi carne y bebe mi sangre habita en mi y Yo en él” .

”La música callada, LA SOLEDAD SONORA, la cena que recrea y enamora” bien entendía san Juan de la Cruz de soledad, con su doctrina sobre las “nadas” intenta llegar al verdadero rostro del ser humano, ese que buscado desde toda la eternidad por Dios debe sentir la desnudez de ser ÉL y la plenitud de saberse en ÉL. El mismo libro del Génesis nos habla de un vestido que confecciona Dios al hombre (Gn 3, 21) para que se vistiera después de haber eleido un camino individualista, con ese traje a su medida, encontrará su verdadero rostro divino en el rostro humano de Dios y en lo profundo de su corazón ya nunca existirá el vacío, la soledad será el punto de referencia para comenzar la locura de una vida vivida a lo divino donde “Él es el que Es y yo soy la que no soy” ( Santa Catalina de Siena).

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