DOMINGO, PREDICADOR DE LA GRACIA, EN EL VERTICE DE LA HISTORIA
Nos situamos en el año 1186.Palencia se encuentra sumergida en un amasijo de dolor. El hambre azota con fuerza los hogares. La invasión musulmana siembra terror y la libertad está siendo comprada con la vida. Domingo se enfrenta cara a cara con la historia, ha cambiado el fortificado y seguro torreón de Caleruega por el herido e inseguro corazón humano: “no quiero estudiar sobre pieles muertas cuando mis hermanos mueren de hambre”. La nueva realidad que envuelve la vida de Domingo será decisiva en su búsqueda y encuentro con la verdad. La descubre en el rostro del “otro”. Desde entonces verdad, misericordia, compasión darán integridad a su vida y misión.
La historia es algo más que una serie de acontecimientos transcurridos, es la concreción de la experiencia situada en el tiempo, que valoriza el tiempo y nos coloca en diálogo con lo real. En Palencia Domingo vislumbra que la historia tiene corazón humano, que es posible dialogar y caminar con ella. Será su experiencia en el Languedoc la que le confirmará en su decisión, la que le abrirá a un diálogo con la verdad. La influencia cátara es fuerte, y en ese submundo de creencias el rostro femenino tiene verdaderos matices de audacia. Las “perfectas cataras”, las grandes matriarcas de la herejía, mantienen con solidez la fe, son colaboradoras eficaces en la evangelización y promueven enérgicamente su verdad. Una Blanca de Laurac, en cuyo castillo se realizaban las disputas teológicas entre católicos y cataros Guillerma de Tonneins en Fanjeaux, Fabrissia de Mazeroles en Montreal , Esclarmunda de Foix y una larga lista de mujeres que mantenían espiritualmente a los cátaros itinerantes, además dirigían las hospederias de perfectos. Domingo entra de lleno en este mundo, frente a sí encuentra un rostro femenino desvinculado totalmente de la realidad medieval de su Castilla natal, si en Juana de Haza descubrió la solidez de la fidelidad en estas mujeres descubrirá la audacia de esa fidelidad. La energía de las predicadoras cátaras convenció a Domingo, más allá de sus creencias religiosas, de que en ese dialogo con la verdad el rostro femenino manifiesta con fuerza la vida. No es simplemente casualidad que en el proyecto de Domingo las mujeres Cátaras aparezcan dando forma al tiempo y a la misma historia. No es tan poco casualidad que esas mujeres ( convertidas ya de la herejía) sean el núcleo incipiente de la Santa Predicación.
El vértice de la historia del siglo XIII está colocando a Domingo en clave de escucha. “He oído el clamor de mi pueblo”, serán las palabras que Yahvé dirige a Moisés cuando le confirma en libertador del pueblo judío, según nos relata el libro del Éxodo. El clamor de esa porción de la humanidad que caminaba en el sur de Francia, situará a Domingo en la profundidad del corazón de Dios, para desde ahí aprender a escuchar la vida.
Frente a la realidad, Domingo se proyecta como símbolo de la verdad, es decir implica su vida en la tarea evangelizadora y muestra a la sociedad que las conjeturas humanas tienen consistencia cuando orientan positivamente y son capaces de construir humanidad, cuando los valores del evangelio se encarnan en clave de alianza, cuando el otro forma parte de mi realidad y la asumo para plenificarla..
Domingo raya el vértice de la vida, es más integra la vida transformándola en tiempo favorable, tiempo de gracia .10 años de soledad en el Languedoc son suficientes para germinar a lo largo de la historia en la innumerable familia de la Orden de los Predicadores. Ser predicador de la gracia es mucho mas que emisor de palabras o conferencias, o charlas, simplemente el predicador/ora es el forjador de un nuevo estilo, el estilo donde las coordenadas del día a día se manifiestan en los gestos proféticos del hombre que es vivido por el Espíritu
Me gusta leer los relatos en los que se muestra a Domingo irradiando ese equilibrio, esa serenidad, esa ecuanimidad que le convertían en una señal del paso de Dios en la historia . El hombre de Dios abierto a la vida, que hizo de su corazón un hospital de desdichas y fue capaz de proyectar en el tiempo la ternura de un Dios que por amor se hizo HUMANO.
Sor María Ángeles Martínez OP
Nos situamos en el año 1186.Palencia se encuentra sumergida en un amasijo de dolor. El hambre azota con fuerza los hogares. La invasión musulmana siembra terror y la libertad está siendo comprada con la vida. Domingo se enfrenta cara a cara con la historia, ha cambiado el fortificado y seguro torreón de Caleruega por el herido e inseguro corazón humano: “no quiero estudiar sobre pieles muertas cuando mis hermanos mueren de hambre”. La nueva realidad que envuelve la vida de Domingo será decisiva en su búsqueda y encuentro con la verdad. La descubre en el rostro del “otro”. Desde entonces verdad, misericordia, compasión darán integridad a su vida y misión.
La historia es algo más que una serie de acontecimientos transcurridos, es la concreción de la experiencia situada en el tiempo, que valoriza el tiempo y nos coloca en diálogo con lo real. En Palencia Domingo vislumbra que la historia tiene corazón humano, que es posible dialogar y caminar con ella. Será su experiencia en el Languedoc la que le confirmará en su decisión, la que le abrirá a un diálogo con la verdad. La influencia cátara es fuerte, y en ese submundo de creencias el rostro femenino tiene verdaderos matices de audacia. Las “perfectas cataras”, las grandes matriarcas de la herejía, mantienen con solidez la fe, son colaboradoras eficaces en la evangelización y promueven enérgicamente su verdad. Una Blanca de Laurac, en cuyo castillo se realizaban las disputas teológicas entre católicos y cataros Guillerma de Tonneins en Fanjeaux, Fabrissia de Mazeroles en Montreal , Esclarmunda de Foix y una larga lista de mujeres que mantenían espiritualmente a los cátaros itinerantes, además dirigían las hospederias de perfectos. Domingo entra de lleno en este mundo, frente a sí encuentra un rostro femenino desvinculado totalmente de la realidad medieval de su Castilla natal, si en Juana de Haza descubrió la solidez de la fidelidad en estas mujeres descubrirá la audacia de esa fidelidad. La energía de las predicadoras cátaras convenció a Domingo, más allá de sus creencias religiosas, de que en ese dialogo con la verdad el rostro femenino manifiesta con fuerza la vida. No es simplemente casualidad que en el proyecto de Domingo las mujeres Cátaras aparezcan dando forma al tiempo y a la misma historia. No es tan poco casualidad que esas mujeres ( convertidas ya de la herejía) sean el núcleo incipiente de la Santa Predicación.
El vértice de la historia del siglo XIII está colocando a Domingo en clave de escucha. “He oído el clamor de mi pueblo”, serán las palabras que Yahvé dirige a Moisés cuando le confirma en libertador del pueblo judío, según nos relata el libro del Éxodo. El clamor de esa porción de la humanidad que caminaba en el sur de Francia, situará a Domingo en la profundidad del corazón de Dios, para desde ahí aprender a escuchar la vida.
Frente a la realidad, Domingo se proyecta como símbolo de la verdad, es decir implica su vida en la tarea evangelizadora y muestra a la sociedad que las conjeturas humanas tienen consistencia cuando orientan positivamente y son capaces de construir humanidad, cuando los valores del evangelio se encarnan en clave de alianza, cuando el otro forma parte de mi realidad y la asumo para plenificarla..
Domingo raya el vértice de la vida, es más integra la vida transformándola en tiempo favorable, tiempo de gracia .10 años de soledad en el Languedoc son suficientes para germinar a lo largo de la historia en la innumerable familia de la Orden de los Predicadores. Ser predicador de la gracia es mucho mas que emisor de palabras o conferencias, o charlas, simplemente el predicador/ora es el forjador de un nuevo estilo, el estilo donde las coordenadas del día a día se manifiestan en los gestos proféticos del hombre que es vivido por el Espíritu
Me gusta leer los relatos en los que se muestra a Domingo irradiando ese equilibrio, esa serenidad, esa ecuanimidad que le convertían en una señal del paso de Dios en la historia . El hombre de Dios abierto a la vida, que hizo de su corazón un hospital de desdichas y fue capaz de proyectar en el tiempo la ternura de un Dios que por amor se hizo HUMANO.
Sor María Ángeles Martínez OP
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